Los olvidados -Capitulo 2-
Ya echaba de menos la calle, en la celda no teníamos ni ventana.
Lleno mis pulmones de aire, si se le puede llamar aire a esto. Miles y miles de coches, fabricas, aerosoles… echando mierda sin parar las 24 horas del día.
A lo que íbamos, llene mis pulmones de mierda y mire el reloj, ya estaba atardeciendo, no importa, nadie me esperaba en casa ni tenia que madrugar al día siguiente para ir a trabajar. La excusa para despedirme junto a mis compañeros era que se trasladaban para mejorar sus servicios. Esto se traduce en que nos despiden para llevarse la empresa a un país tercermundista para contratar a mano de obra barata, llenarse los bolsillos con lo que se ahorran entre pagarles una mierda y pasar de contratos, seguros, bajas y sindicatos. Y así se mejoran sus productos.
Entré en un bar en el que su nombre me llamó la atención, ’Corazón Indomable’.
Sonaba de fondo ‘Abre los ojos’ de ‘Los muertos de Cristo’. El bar estaba con las paredes empapeladas de carteles de la CNT, una pequeña joyita de la que nunca me había percatado.
Me dirigí al baño para al menos lavarme la cara y ver que tal la brecha.
-¿Pero que te han hecho?-
Y allí fue cuando me gire y los vi por primera vez.
En la mesa de al lado había tres personas, una chica con cresta de mi edad aproximadamente, un chico de pelo rubio revuelto y una chica con la cabeza llena de rastas.
-¿Qué que es lo que te ha pasado?-Repitió la chica de la cresta por segunda vez.
-¿Sabéis que las manifestaciones terminan de dos maneras no? O en tu casita o apaleado y detenido. A mi me tocó la segunda.- Esbocé una mueca que pretendía ser una sonrisa.
-Joder, si es que no se han salvado ni las botas- Dijo riéndose la chica de las rastas.
Continué mi travesía hacia el baño, me mire al espejo, estaba de puta pena.
Al salir en la mesa de los de antes había una silla de más, la mirada de ‘siéntate’ lo decía todo.
Tome asiento y me pedí una cerveza.
-¿Por qué te pides una cerveza? ¿Te crees mas mayor así?- Dijo la chica de la cresta.
Me crují los nudillos y me dispuse a darle un discursito.
El camarero trajo la cerveza, le di un largo trago y la mire a los ojos.
-Al contrario que tu con tu cocacola, que esta hecha mas que nada de mierdas ratifícales y no te aporta nada, mi cerveza esta hecha a base de cereales y contiene vitaminas. Por lo tanto el que tendría que saltar escandalizado diciendo ‘¿Qué coño haces bebiendo eso?’ Sería yo.- Le pegue otro trago y esbocé una sonrisa de oreja a oreja.
La chica me hecho una mirada de odio, cogió y se terminó su cocacola.
-Antes de que acabéis a ostias, mejor que nos presentemos todos. La señorita pro cocacola se llama Llibertat, el apuesto joven de mi lado se llama Igualdad y yo Solidaridad. ¿Y el señor pro birra es…?-
-Autogestión.
-Una vez hechas las presentaciones y dado por finalizado el debate sobre distintas bebidas, cuéntanos toda la movida- Dijo Solidaridad.
Y entre miradas atentas y una de indiferencia empecé a relatar mi aventura.
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