Hasta el fin del mundo Capitulo 4
Aqui os dejo el quarto capitulo de mi novela ;)
Capitulo 4
Cogieron el equipaje y se decidieron a bajar en la estación a comprar el siguiente billete de tren. Serian sobre las 6 de la mañana.
-¿Sara tienes hambre?
-Si, esta noche no he cenado nada.
-Busquemos alguna cafetería y tomemos algo. Ya compraremos los billetes luego. Tenemos todo el tiempo del mundo.
Salieron de la estación y se dirigieron hacia la cafetería mas cercana, no tuvieron que andar mucho ya que a unas calles de la estación havia un bar/cafetería.
Pidieron unos chocolates con churros, ya que hacía mucho que no los probaban.
Después de desayunar pagaron la cuenta y se decidieron a regresar a la estación para coger el nuevo tren.
Fueron caminando hacia la estación cogidos de la mano como de costumbre hasta que alguien golpeo en la cabeza a Juan. Juan cayó al suelo como fulminado por un rayo.
Sara se giro sorprendida, una mano le agarro del cuello y la otra le apuntaba con una navaja al cuello.
-Joder cada día tengo mas suerte, me a tocado una jovencita.-Dijo la voz áspera de un hombre que estaba detrás de Sara-
Juan estaba demasiado aturdido por el golpe como para levantarse.
-Que guapa que eres. ¿A que no te vas a mover ni a chillar?-Dijo una voz un poco mas distante que se acercaba por detrás-
-¿Has visto Pepe que golpe le he dado al chico?
-Si Manuel, digno de un jugador de béisbol. Bueno chica, ¿a que nos vas a pones las cosas fáciles?
Sara mordió al hombre que la amordazaba con todas sus fuerzas.
-¡Será puta la niña! ¡Te comportas como una puta perra!-Dijo antes de proporcionarle un puñetazo en la cara-
El segundo individuo cogió la navaja y se la acercó al ojo.
-O te estas quieta o te abro en canal. ¿Has entendido puta?
Sara afirmo con lagrimas en los ojos.
-Buena chica, ahora no te muevas demasiado.
Le agarro del pantalón y empezó a bajárselo como un poseso. Una vez quitado el pantalón le bajo las bragas, a Sara se le empezaron a proyectar imágenes de su padre y de pronto aquel hombre se convirtió en su padre.
-Vale guapa, si esta es tu primera vez espero que no te duela.
El individuo se bajo los pantalones y los calzoncillos.
De pronto soltó a la chica de las piernas y cayo fulminado al suelo, detrás de él se descubría a Juan con una barra de hierro.
-¡********** suéltala cabrón!-Dijo con una mirada de ira y con lagrimas en los ojos-
-Chico tranquilo, suelta esa barra o le rajo el cuello a la puta de tu novia.
-Eso seria el error mas grande de tu vida, yo de ti la soltaba o juro por dios que te reviento la cabeza con esta barra de hierro.
A Juan se le encendió una mirada de odio y rabia nunca antes vista.
-Vale chaval pero dame a mi compañero y hecho.
Juan cogió la barra de hierro y se dirigió corriendo hacia el individuo que sostenía a Sara, este la soltó y empezó a ir hacia atrás asustado.
-¡Vas a violar a tu puta madre cabrón!
Juan corrió y le dio con todas sus fuerzas con la barra en la cabeza, cayo al suelo como su amigo.
-¿Sara estas bien?
Sara estaba pálida, cayó para atrás desmayada.
Juan la cogió, recogió su ropa la vistió, la cogió en brazos y se dispuso a llevarla a un hospital aunque con ello se fuera el plan de fuga, le daba todo igual, solo le importaba que Sara estuviese bien. Un tosido se escucho en la espalda de Juan.
-Juan, Juan.
Juan puso a Sara en un banco cercano.
-Sara ¿Estas bien?
-Si, solo un poco mareada. ¿Qué ha pasado con esos hombres?
-No te preocupes me he encargado de ellos, lo importante es que estas bien.
-¿A donde ibas?
-Al hospital, me habías asustado de verdad.
-¿Estabas dispuesto a volver a casa por mi?
-Por ti lo que fuera, daría mi vida.
En ese momento Sara se dio más cuenta que nunca que Juan la quería.
Se dieron un calido beso y se abrazaron como la primera vez.
-Juan volvamos a la estación-Dijo Sara con una sonrisa cariñosa es la boca.
Después de caminar un poco llegaron, Juan se dispuso a sacar la cartera para sacar el dinero, empezó a ponerse nervioso.
-Juan, ¿que te pasa?, ¿estas bien?
-Mierda la cartera, se me habrá caído cuando me golpearon. Quédate aquí voy a buscarla.
-Juan, te acompaño.
-No, no hace falta tu quédate aquí.
Juan fue corriendo al lugar de los hechos y allí no estaba su cartera.
FIN DEL CAPITULO 4
Salu2 ^^
LOS EFECTOS SECUNDARIOS DE ESNIFAR TIZA


