Los que faltaban por subir de esta novela corta.
CAPITULO 12
-¡Fuego! ¡Fuego!- Chillaba Solidaridad. Corriendo nos levantemos Llibertat y yo, había bastante humo. Fuimos a toda prisa hacia abajo, la puerta estaba en llamas. Corrimos a coger agua el depósito y Igualdad fue a por el extintor. Una vez el fuego se apagó salimos a fuera. En la pared había pintado ‘Warros a la calle’ acompañado de su correspondiente esvástica y su correspondiente céltica.
No era el primer ataque que había recibido la C.S.O. ni seria el último. Volvimos a la cama con el susto ya pasado pero continuando alerta por si volvían.
A la mañana siguiente pusimos una puerta nueva, esta vez de chapa en vez de madera.
Igualdad se pasaba los días absorto en el ordenador.
Nosotros decidimos organizar unas proyecciones de cine a modo de despedida. Sabíamos que el riesgo de que nos pillaran era muy alto y que si lo hacían ‘Ingobernables’ iba a estar mucho tiempo sin funcionamiento. Así que, ¿Qué mejor que una despedida a lo grande?
Siempre me ha apasionado el cine, desde bien pequeño. La capacidad que tiene para transmitir un mensaje, para provocar sentimientos, sensaciones. Hay películas que nos hacen reír, llorar, reflexionar, incluso que cambian nuestro punto de ver las cosas. Conseguir que toda una sala sienta lo que tú has querido transmitir me parece algo grandioso, algo mágico.
Decidimos hacer una maratón. Empecemos con el documental ‘Viviendo la Utopía’, seguimos con ‘V de Vendetta’, después ‘El Club de la Lucha’ y por ultimo ‘El Odio’.
Acudieron bastantes personas a la cita, algunos conocidos, otros era la primera vez que los veíamos. La proyección se hizo al aire libre usando como pantalla el edificio blanco de enfrente al mas puro estilo ‘Cinema Paradiso’.
Muchos curiosos que pasaban por allí acabaron sentándose y quedándose hasta el final. Algunos incluso se acercaron a preguntar cuanto costaba quedarse, entre risas les decíamos que nada y se quedaban extrañados con que alguien hiciese algo gratis.
Al terminar todos aplaudieron. Recogimos todo y volvimos dentro.
Esa noche tuve la primera discusión fuerte con Llibertat desde que empecemos. Ni siquiera recuerdo el motivo. A los 10 minutos volvíamos a besarnos.
Solidaridad dijo que Igualdad estaba avanzando muy rápidamente. El muy cabrón estaba intentando colarse en todas las bases de datos para ejecutar el hackeo simultaneo. De esta forma se anulaba la posibilidad de un contra-ataque o que alertados cambiasen los sistemas de protección.
Faltaba poco para el fin del mundo, el mundo tal y como lo conocíamos. Se que no es bueno hacerse ilusiones, pero joder, no podía evitarlo.
Pase la noche despierto viendo como trabajaba Igualdad. Le hacia falta un descanso, debe de ser duro cargar con tanta responsabilidad.
Me quede dormido al salir los primeros rayos de sol.
CAPITULO 13
Después de unas semanas lo imposible empezó a hacerse posible y la utopía estaba cada vez mas cerca de desaparecer. Yo cada día estaba mas enamorado de Llibertat, con nuestros mas y nuestros menos, pero queriéndola con locura. Igualdad cada día superaba un obstáculo para acceder a las bases de datos y Solidaridad no se aparto de el en todas las noches que estuvo pegado al ordenador, seguía intentado que me comiera sus experimentos veganos. Cada mañana terminábamos a gritos, ella comiéndose mi plato y yo desayunando en el bar de enfrente. Llibertat… es Llibertat.
Aquella noche me despertó un golpecito en la cabeza, nada mas abrir los ojos tenia justo delante a Solidaridad y Igualdad sonriendo y con los ojos iluminados. Igualdad lo había conseguido. Corriendo desperté a Llibertat y bajemos abajo. Eran las 5 de la mañana.
Y hay estábamos, a una tecla de cambiar el mundo. De lo que siempre habíamos soñado.
Justo al acercarnos al PC se escuchan ruidos en la puerta, Llibertat se acerca a ver. Delante de sus narices se derrumbó la puerta. Empezaron a entrar hombre uniformados de policía especial.
Una potente luz lo ciega todo.
El primero en entrar golpea en la cabeza a Llibertat. Se escucha un ‘CRACK’, el sonido de cuando se parte una rama.
Se para el tiempo.
Llibertat esta cayendo derrumbada al suelo.
Se me detiene el corazón.
Dos balas se dirigen hacia las piernas de Igualdad y Llibertat.
Pasa una rozándome el brazo.
Respiro.
Esta probado que si una madre ve a su hijo atrapado bajo un camión es capaz de levantar la rueda unos 30 cm del suelo para liberarlo. El ser humano es extraordinario.
El tiempo vuelve a ponerse en marcha.
Escucho los gritos de Iguadad y Solidaridad.
Voy corriendo hacia Llibertat.
La primera bala me impacta en la pierna. No es nada.
De un puñetazo reviento el casco del cabrón que le ha dado.
Segundo balazo en el brazo izquierdo. No es nada.
Caigo al suelo y la agarro entre mis brazos. Ya no respira.
La abrazo.
Empiezan a darme porrazos por todos lados. No es nada.
Le digo que lo siento. Le digo que la quiero.
Empiezan a golpearme en la cabeza. No es nada.
Le doy un último beso. Aun conserva la calidez en sus labios.
Comienzan a brotar lágrimas de mis ojos.
Me levanto.
Me siguen aporreando.
Me giro y el hijo de puta aun sigue aturdido en el suelo. Empiezo a propinarle puñetazos en la cara.
Otro impacto de bala me atraviesa el pecho. No lo siento. Solo siento el calor de la sangre brotando de una mase de hueso y carne machacada.
Hacen falta 5 disparos mas para caer rendido al suelo.
Quedo tendido con la cabeza hacia atrás.
Lo último que veo es a Igualdad protegiendo a Solidaridad. Le están reventando a porrazos.
Cierro los ojos.
-¡CABRONES!- Es una voz que nunca había escuchado. La rabia del grito hace que me estremezca una última vez.
Resulta que al final Igualdad no era mudo.
Pierdo en sentido.
CAPITULO 14
Me despierto al cabo de un mes en el hospital. Dicen que es un milagro que siga vivo. Nunca han visto nada igual.
Recuerdo los últimos 5 minutos de mi vida antes de llegar al hospital y deseo haber muerto en vez de ella.
No lo merecía.
Los olvidados fue tachado de Organización Terrorista. Dijeron que yo era el cabecilla.
Encontraron la casa llena de pruebas, de panfletos de los boicots, de carteles, del ordenador apunto de matar al sistema económico.
Me cargaron la muerte de Llibertat y unos atentados, según ellos ellos coloquemos bombas en un parking de un centro comercial.
Murió mucha gente.
Me aplicaron una pena especial para gente tan depravada e inhumana como yo. No volvería a ver la calle en mi vida.
Salí en muchos periódicos. La gente era feliz. Se había hecho justicia. Todo volvía a la normalidad.
Nunca volví a saber nada de Igualdad y Solidaridad.
Lo que mas me dolió fue cargar con la muerte de Llibertat. Tanto penal como personalmente.
Si pudiera dar marcha atrás no habría entrado en ese bar.
Estuvimos a una tecla de cambiar el mundo. El precio fue demasiado alto.
El mundo nunca conocería el objetivo de ‘Los Olvidados’, tan solo seriamos recordados como unos asesinos, como unos locos.
Nunca se supo públicamente lo ocurrido en la C.S.O. ‘Ingobernables’. Según el informe policial nos pillaron haciendo más bombas. Incluso aportaron material para las pruebas.
Me quedaba el resto de mi vida por delante para torturarme, para pelear con mis demonios interiores.
Y me tachareis de cobarde al llegar a esta parte, porque si lo estáis leyendo es por que alguien ha encontrado esto, y si han encontrado esto es por que han encontrado mi cuerpo colgado.
No puedo permanecer aquí, encerrado el resto de mi vida.
No puedo vivir sin mi querida libertad.
Espero que algún día esto se publique, que se sepa quienes fueron realmente ‘Los Olvidados’, que todo esto no haya sido en vano.
Soñadores. Benditos soñadores. Utópicos. Benditos utópicos.
Salud.
AUTOGESTIÓN
EPILOGO
Han pasado 180 años desde el fin de ‘Los Olvidados’. El diario de Autogestión fue encontrado junto a su cuerpo sin vida, pero jamás vio la luz.
En estos 180 años la sociedad ha seguido avanzando a peor. Un capitalismo mucho más feroz. Las jornadas de trabajo fueron aumentadas a 20 horas diarias, se suprimieron casi todos los días festivos. Se inventaron fármacos para suprimir los efectos del sueño a largo plazo. Cuando la gente no estaba trabajando para alguna gran multinacional estaba consumiendo, comprando en grandes centros comerciales.
Ahora el fascismo ya no le hace falta esconderse tras las palabras democracia. Las manifestaciones parecen algo demasiado antiguo como para ser recordado.
La palabra anarquía hace demasiado que dejo de existir.
Los pocos bosques que quedan son accesibles solo para los mas privilegiados. Se han extinguido demasiadas especies.
Un día la Tierra no pudo mas y explotó.
Una serie de seísmos azoto todo el planeta. El impacto fue brutal. Todo quedo arrasado. Todos los edificios destruidos.
Hubo muchísimos muertos.
Los pocos que sobrevivieron al verse sin los objetos materiales que les poseían empezaron a ayudarse los unos a los otros. Pasaron semanas buscando entre los escombros algún superviviente.
Los alimentos que se salvaron se colectivizaron y se repartieron entre todos.
Ya no había sitio para la codicia y el egoísmo, no después de lo que había pasado.
Desaparecieron las clases sociales, ya no había ni ricos ni pobres, solo supervivientes. Ya a nadie le importaba de que país eras, la alegría que sentían al ver a otro ser humano hacia que cosas como la nacionalidad o el color de la piel fueran insignificantes.
Se empezó a levantar una nueva sociedad desde cero.
La gente no necesitaba políticos, ellos mismos sabían lo que hacer.
El único valor que tiene ahora el dinero es para quemarlo y avivar el fuego de las hogueras.
Ahora solo queda esperar que el ser humano haya aprendido la lección y no vuelvas a caer en los mismos errores.
En cuanto a ‘Los Olvidados’… ¿Quién sabe? Quizás estén en algún lugar donde Autogestión y Llibertat hacen el amor cada noche, donde Solidaridad sigue gritando al ver que su desayuno vegano es substituido por una tortilla de patatas y Igualdad sigue pensando que no hacen falta palabras para entenderse.
Quizás estén todos juntos, cantando como hermanos ‘Hijos del pueblo’.
Menudos utópicos, menudos soñadores.
FINAL ALTERNATIVO
-¡Hey el rapao!-
Me despierto empapado en sudor con una angustia impresionante en el cuerpo.
-Coge tus cosas que te vas- Me dice un policía mientras me abre la celda. -Y a la próxima manifestación ya sabes, mejor te quedas en casita- Me dice en tono burlón.
Recojo mis cosas y salgo a la calle. Llenos mis pulmones de mierda. Voy caminando y me paro enfrente de un bar. Un escalofrió me recorre la espalda.
‘Déjà vu’ es el nombre científico para la sensación de que ya has vivido algo, según dicen es un fallo del cerebro que se adelantas unos segundos a nuestras acciones.
Se llama ‘Corazón Indomable’, entre y me dirijo al baño.
-¿Pero que te han hecho?- Se me para el corazón al escuchar esa voz.
Doy media vuelta y salgo del bar sin mirar hacia donde provenía la voz.
-¡Serás borde de mierda!- Escucho antes de que la puerta se cierre tras de mi.
Una lágrima empieza a resbalar por mi mejilla.
Me abrocho la bomber y pongo rumbo hacia casa.
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CAPITULO 9
¿Qué nos diferencia supuestamente de las maquinas?
La capacidad de pensar por uno mismo me dirás.
Y es lo que quieren que pensemos, que podemos pensar por nosotros mismo, que podemos tomar las decisiones que queramos.
Ahora mira tu armario o tu nevera y dime si no esta programado.
Desde pequeños la tele nos dice que comer, como vestir, como oler, como hablar, el peso que tenemos que tener, el corte de pelo que tenemos que llevar, las películas que tenemos que ver, la música que tenemos que escuchar, los partidos a los que tenemos que votar.
Pobre de ti no hacerle caso, entonces no te aceptaran, no gustaras al sexo opuesto, no triunfaras en la vida y morirás solo.
Me río de tu libre albedrío.
Eres una maquina programada para consumir, para trabajar, para acumular todo lo que puedas, para traer al mundo a mas maquinas.
Esto no es vida, esto es lo que ellos quieren que pienses que es vida.
Ojala pronto tengas un error del sistema que te haga abrir los ojos.
Atentamente: LOS OLVIDADOS.
Hicimos muchísimas copias del panfleto, cambiando el diseño por el de los distintos partidos. Ilusos políticos, en vez de autopromocionarse, nos iban a promocionar a nosotros.
Ese día había 4 mítines de distintos partidos por la ciudad, nos dispersemos y cada uno tenía como función sustituir los panfletos electorales por los nuestros.
Que desde mi punto de vistieran mucho mejores, didácticos y reveladores que su sarta de mentiras.
Fuimos disfrazados para la ocasión para no llamar mucho la atención.
Pasé una hora antes de que empezase sin que se percataran y en un minito ya estaba el mal hecho.
Esperé fuera junto al resto de la gente y entre con ellos.
Me senté y me dispuse a disfrutar del espectáculo.
La gente empezaba a leer los panfletos, el miedo y el desconcierto se mostró en sus rostros. De pronto alguien saltó exclamando que los anarquistas habían boicoteado el acto.
Tuve que aguantarme la risa.
Se escuchaban murmullos, gritos de indignación y hasta alguna carcajada.
El acto se suspendió por miedo a algún tipo de ataque. El único ataque que hubo ese día fue a sus cabecitas, a su percepción de las cosas.
Pobrecitos, fueron a llenarse la cabeza de falsas promesas, a mover banderines con unas siglas impresas, a aplaudir como energúmenos. Y han salido insultados, comparados con maquinas. Pobrecitos.
En la C.S.O. nos reunimos todos para contar como había ido, las experiencias habían sido parecidas, todos los actos suspendidos.
Sentimos una gran satisfacción, en la vida habíamos pensado que podíamos hacer algo así.
Esa noche salimos en todos los telediarios, reprodujeron nuestro panfleto acusándonos de banda radicas.
Gracias, gracias por hacer que nuestro mensaje llegue a todo el mundo, sin vosotros no habría sido posible.
No nos íbamos a detener hay, queríamos hacer tantas cosas, queríamos comernos el mundo. Queríamos que cuando los de arriba escuchasen ‘Los Olvidados' se estremecieran del miedo.
Esa noche hice el amor por segunda vez con Llibertat.
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CAPITULO 8
Estábamos cansados así que decidimos ir en metro. Nos separaban 5 paradas de nuestro destino.
El metro se para en frente nuestro. La gente sale apresurada de el. Entramos.
Un poco más adelante se pueden escuchar los gritos de alguien.
Y hay estaban, 3 cerdos metiendo de patadas a un inmigrante y todo un vagón impasible, contemplando el espectáculo sin hacer nada.
Nunca entenderé como unas 30 personas prefieren no hacer nada o mirar hacia otro lado en vez de actuar. El miedo a alterar su monótona y vacía existencia, el hecho de que algo altere su rutina. La insensibilidad al ver que a unos centímetros tuyos están linchando a alguien, escuchar sus gritos de dolor y sus suplicas y permanecer impasible.
Nunca lo entenderé.
¿En esto nos hemos convertido? ¿A este punto de insolidaridad hemos llegado?
Cogí el extintor que tenía a mi izquierda y le golpee con todas mis fuerzas en el lado derecho de la cara. Cae desplomado al suelo. Los otros dos se giran con cara de sorpresa. Meto un botazo en el estomago al segundo tio, el tercero sale por patas y Llibertat sale detrás suyo.
Le tiro al suelo y empiezo a darle puñetazos en la cara. Chilla como cerdo que es.
Su valentía desapareció en el momento que alguien le plantó cara. El valiente es valiente porque el cobarde se lo permite.
Se abren las puertas, Llibertat viene corriendo, me coge y salimos de allí.
Lo último que consigo ver de aquel vagón fue a la gente pasando las paginas de los periódicos. Hoy tendrían una anécdota que contar en el trabajo. Me dais asco.
Salimos por la boca del metro más cercano y decidimos ir andando el trozo que queda. Recojo el periódico gratuito que hay subiendo las escaleras. No nombran la noticia por ningún lado. Al volver sobre nuestros pasos vemos que todos los carteles han sido retirados. Posiblemente la vaya ya la hayan substituido.
No es una derrota, no nos lo iban a poner tan fácil. Tenemos más carteles, tenemos mas sprays, tenemos mas ganas de haceros trabajar.
Llegamos a nuestro destino. Solidaridad nos abre la puerta.
-¡Menos mal! ¿Y estas horas?- Dijo con tono preocupado.
-Lo siento, anoche nos entretuvimos más de la cuenta- Dije con una sonrisilla tonta.
-Y ahora hemos tenido follones con unos cerdos en el metro que estaban atacando a un inmigrante- Contó Llibertat.
-Digamos que lo mismo va a tener problemas de fertilidad- Dijo descojonándose.
-Por cierto. Lo de esta noche no a servido de nada, lo han quitado ya todo.- Dije a Solidaridad.
Solidaridad con una sonrisa picarona encendió la tele.
Los muy cabrones habían cortado la autopista con piedras y desplegado un cartel desde el puente que decía: ‘LOS OLVIDADOS, tranquilos borregos ya estamos aquí, por cada cartel electoral quitaremos mil’.
Se nos iluminó la mirada. La gente ya sabia que existiamos, ese era un buen comienzo.
Hoy había faena. Daban un mitin electoral en un pueblo cercano.
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Capitulo 7
Aún no podíamos creer haber salido de allí con vida.
-Joder, si hasta se han desmayado 3 o 4 viejas- Dijo Llibertat entre risas.
-Autogestión, para habernos matao- Dijo Solidaridad con una sonrisilla picarona.
Yo aún estaba recobrando el aliento, pero que a gusto me había quedado al soltar todo lo que pensaba de esa gran mentira llamada iglesia, su reacción casi demoníaca era bastante irónica. En eso se habían basado desde sus origines, atacar a todo el que no piense como ellos.
Después de estar un rato compartiendo la experiencia decidimos empezar a colgar los panfletos. Nos sentíamos realmente bien. Hicimos dos grupos para ir más rápido, Igualdad iba con Solidaridad y Llibertat conmigo.
Después de unas horas colgando carteles y panfletos antielectorales nos subimos a una valla electoral que estaba junto a un parque desolado. Al llegar arriba le pintemos una nariz de payaso junto a la frase de ‘Los payasos mejor en el circo, gracias’ y la firma de la organización.
Serian las 2 de la madrugada cuando bajemos a descansar en los bancos de aquel parque fantasma.
-Dios lo que me apetece ahora una cerveza fresquita- Dije con voz de súplica.
-Puagh! –Emitió Llibertat haciendo gesto de arcada.
-¡Cállate tonta!
-¡Tu a mi no me llamas tonta!
-¿Y que vas a hacer al respecto?- Dije desafiante.
Nos quedemos mirando fijamente, Llibertat con su típica mirada de odio.
Un segundo, estoy a 5 centímetros de su boca.
Dos segundos, estoy a 2 centímetros de su boca.
Tres segundos, siento esa extraña sensación en el estomago que me invita a acercarme 2 centímetros mas.
Cuatro segundos, nuestros labios se unen por primera vez.
Cinco segundos, los dos esbozamos una sonrisilla a la vez.
Seis segundos, le acaricio la mejilla y vuelvo a besarla.
15 minutos, la tumbo en el césped con suavidad, no puedo dejar de besarla.
20 minutos, pasamos la noche entera haciendo el amor.
Un insolente Sol hace que me despierte, la veo abrazada a mi y me parece lo mas bonito que he visto nunca. Entiendo por primera vez la diferencia entre follar y hacer el amor.
Pasados 10 minutos me percato de que nos hemos dejado los sprays por hay. La despierto con un calido beso que mes devuelto.
Nos levantamos y vemos varios coches de mossos junto a la valla electoral.
Nos marchamos sin que se percaten de nuestra presencia. La cojo de la mano y vamos rumbo a la C.S.O.
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CAPITULO 5
Solidaridad también me contó su historia. Ella al contrario que Llibertat no era de aquí.
Creció en Galicia, pero con 10 años su padre se mudo a Barcelona. Nunca llego a conocer a su madre y su padre murió cuando ella tenía 13 años en un accidente laboral.
No recibió ni siquiera una disculpa, ni un falso pésame.
Se escapó del centro de acogida y una noche, durmiendo entre cartones fue atacada por unos niñatos al grito de ‘Warros no'. En ese momento apareció Igualdad y le salvo la vida.
Se mudo junto a el a una casa abandonada que había en el campo y han sido inseparables desde entonces.
Igualdad es mudo o directamente piensa que hablar ya no sirve de nada, ni tan siquiera Solidaridad sabe su pasado, pero sus acciones hablan mas de el que cualquier cosa que e podría decir. Aquella noche se jugo la vida contra 5 chavales por defender a una desconocida. Eso ya se merece todos mis respetos.
Y así pasemos el día, contándonos la vida y las ganas que teníamos de cambiar el mundo y abrir los ojos a la gente.
-Y otra vez más empiezan las campañas electorales, a llenarse la boca de mierda para engañar al pueblo otra vez- Dije con tono indignado.
-Lo mejor es que la gente sigue tragándoselo, siguen pensando que van a cambiar las cosas- Dijo Llibertat abriendo una lata de cocacola.
-No se dan cuenta de que son los mismos perros con distintos collares, gane quien gane, nosotros perdemos- Puntualizó Solidaridad.
Nos quedemos todos en silencio unos minutos. Creo que todos estábamos pensando lo mismo, tan solo estaban esperando a que alguien lo digiera.
-¿Y si hacemos algo? -Solté rompiendo el silencio.
-¿Pero que podemos hacer nosotros?- Dijo Llibertat.
-Si de algo me he dado cuenta hoy es que por primera vez en mi vida he sentido que hay mas gente como yo, con ganas de actuar, de cambiar las cosas. Siempre he querido hacer algo grande, pero yo solo nunca habría podido. Somos 4, podemos organizarnos y intentar boicotear las elecciones, informar a la gente de lo que realmente hay. Podemos colgar carteles, hacer pintadas, sabotear mítines, incluso retransmitir el mensaje desde radio. Prefiero intentarlo que seguir sentando sin hacer nada. -Tragué saliva y espere a oír sus respuestas.
-¡Me apunto! -Soltaron a la vez Llibertat y Solidaridad.
Una sonrisa de satisfacción lleno mi rostro. Los 3 nos quedamos mirando a Igualdad, las chicas con cara de cordero degollado. Igualdad asintió con la cabeza.
-Venga, ahora nos falta un nombre como organizaciones para darnos a conocer. ¿Qué proponéis?- Dije yo.
-¡Ingobernables!- Soltó Llibertat.
-Mejor si no nos relaciones directamente con la C.S.O.- Dijo Solidaridad.
Nos quedemos un tiempo meditando, se escucharon nombres durante un rato, pero ninguno terminaba de definirnos bien, para que llegara el mensaje.
En ese momento Igualdad sacó un CD de la estantería y lo puso en medio de la mesa.
Era ‘Los Olvidados' de ‘Los Muertos de Cristo'.
Todos asentimos, la habíamos clavado.
Desde ese momento Autogestión, Llibertat, Igualdad y Solidaridad pasemos a ser ‘Los Olvidados'.
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